Mónica llegó a Balneario Prats de la mano de la Fundació Tresc. Fue en marzo del año pasado. Con ella venían más candidatos para ocupar un puesto de trabajo en nuestro establecimiento, en el marco de una acción de inserción de personas con discapacidad intelectual. Desde el primer momento, la propuesta de inserción la acogimos positivamente y nos pusimos manos a la obra estudiando los diferentes perfiles que se habían presentado. Nos gustó el perfil de Mónica, quien ya tenía experiencia en el sector servicios, y además, es vecina de Caldes de Malavella. Así fue como Mónica, se incorporó a la plantilla de personal de Balneario Prats, trabajando 4 horas diarias con el equipo de restaurante. Desde entonces, hace el turno de los desayunos. Los primeros días estuvo acompañada por una tutora de la Fundación Tresc. Una vez Mònica  pudo adaptarse al ritmo de trabajo, la presencia de la tutora se fue espaciando en el tiempo. Después de un período de prácticas, desde el pasado mes de junio de 2016, Mónica tiene un contrato indefinido. Actualmente la tutora hace un seguimiento periódico para valorar si hay que hacer alguna intervención; ya sea orientativa a la empresa o para trabajar cualquier aspecto con la trabajadora que se deba mejorar o incorporar en su abanico de tareas.
Esta inserción en el mundo laboral, también le ha permitido ampliar su red social compartiendo actividades lúdicas con los compañeros de trabajo. Su integración ha sido una prueba de madurez y concienciación para todo el equipo del Balneario y nos ha permitido entender y confirmar que una persona con discapacidad tiene todo el derecho de acceder a un puesto de trabajo en una empresa ordinaria.
Desde Balneario Prats estamos muy satisfechos con el trabajo de Mónica, una tarea que hace con mucha dedicación, interés y cuidado. Además, aporta tanto a sus compañeros, como a los clientes, un alto grado de alegría, de esa alegría de cuando una persona está satisfecha con el trabajo que desarrolla y con su entorno.
La suya, es una historia muy bonita que estamos viviendo en primera persona en Balneario Prats, nos sentimos afortunados. Mónica llegó para aprender e integrarse al mundo laboral y con el paso del tiempo debemos decir que la presencia de Mónica en Balneario Prats ha sido una lección de vida para todos, de tal manera que nosotros también hemos aprendido cosas de ella, sobre todo en cuanto a los valores que, a veces, el día a día nos hace dejar aparcados.

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